El sábado 1.º de agosto vivimos en FUNDAPPAS uno de esos días que marcan el comienzo de una nueva historia: los cachorros de las camadas H e I fueron entregados a sus familias socializadoras, dando inicio a una etapa fundamental de su formación.

Durante los próximos meses, cada cachorro crecerá junto a una familia que tendrá la enorme responsabilidad de acompañarlo en sus primeros aprendizajes y acercarlo, de manera progresiva y cuidada, a las situaciones que forman parte de la vida cotidiana.

Conocer la ciudad, viajar en transporte, entrar a comercios y espacios públicos, aprender a esperar, convivir con personas y otros animales y desenvolverse con seguridad en diferentes entornos son algunas de las experiencias que formarán parte de este camino.

Todo este proceso se realiza con el acompañamiento y seguimiento del equipo de FUNDAPPAS, preparando a los cachorros para las siguientes etapas de su formación como futuros perros de asistencia.

Una tarea que no sería posible sin las familias

Ser socializador implica abrir las puertas de la casa y hacerle un lugar a un cachorro sabiendo, desde el primer día, que existe un propósito detrás de ese vínculo.

Es tiempo, dedicación, paciencia y muchísimo compromiso. Por eso, cada nueva entrega es también una oportunidad para agradecer a quienes deciden asumir esta tarea de manera voluntaria.

A las familias que recibieron a los cachorros de las camadas H e I: gracias por sumarse a FUNDAPPAS y por ser una parte fundamental de este camino.

Ese sábado también fue un día especial para nuestra Fundación: acompañamos el comienzo de una nueva etapa para estos cachorros y para las familias que desde ahora crecerán junto a ellos.

Hoy empieza la socialización. Más adelante vendrán nuevos aprendizajes, evaluaciones y entrenamiento especializado.

Y detrás de cada uno de estos pequeños pasos hay un objetivo mucho más grande: que algún día uno de estos perros pueda transformar la vida cotidiana de una persona y contribuir a su autonomía e inclusión.

¡Bienvenidas, camadas H e I! Y gracias, familias socializadoras, por ayudarnos a hacer posible este camino.